5 marcas que demuestran que el diseño también puede ser divertido
Como decoradora, siempre he defendido que una casa no tiene por qué parecer un catálogo perfectamente ordenado. Los interiores también pueden sorprender, provocar una sonrisa y hablar de quienes viven en ellos.
Una lámpara insólita, un mueble con curvas exageradas o una figura de cerámica pueden transformar una estancia sin necesidad de cambiar toda la decoración.
Hay firmas que han hecho de esa libertad creativa una parte esencial de su identidad. Estas cinco son un buen ejemplo: trabajan con el color, las formas y el sentido del humor para crear objetos que difícilmente pasan inadvertidos.
Fatboy: curvas, rayas y una decoración sin complejos
Fatboy siempre me ha parecido una marca especialmente interesante cuando quiero introducir desenfado sin renunciar a un diseño reconocible. La firma neerlandesa, nacida en 2002, comenzó haciéndose popular por sus enormes pufs, pero su catálogo se ha extendido hacia muebles de exterior, iluminación, mesas y accesorios.
Me gustan especialmente sus muebles de líneas redondeadas. Colecciones como Toní llevan esa filosofía a terrazas y jardines mediante mesas y asientos de aluminio de aspecto ligero, mientras Fred apuesta igualmente por perfiles suaves y una estética contemporánea.
El color completa el juego. Esta temporada las rayas naranjas aparecen como uno de esos recursos capaces de convertir una pieza funcional en protagonista. Son diseños que permiten perder el miedo a introducir patrones en espacios donde normalmente elegiríamos tonos neutros.
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Sancal: muebles que parecen pequeñas esculturas
Cuando busco originalidad en mobiliario, Sancal ofrece un universo muy diferente. La empresa española nació en 1973 y ha construido una identidad en la que tienen cabida formas geométricas, volúmenes inesperados y piezas con una presencia casi escultórica.
Solo hay que observar diseños como Faces, Totem, Pion, Roll, Bold, Grada, Link, Elle Mini o Tonella. Sus nombres ya permiten intuir que aquí el mobiliario pretende tener personalidad propia.
Tonella, por ejemplo, destaca por una silueta envolvente y reconocible, mientras que Pion juega con geometrías sencillas para conseguir mesas con mucha presencia visual. A mí me interesa precisamente esa capacidad de introducir una pieza singular y conseguir que cambie la percepción de todo el salón.
No hace falta llenar una vivienda de objetos llamativos: muchas veces basta con escoger uno correctamente.
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Fermob: una paleta de más de 25 colores
Fermob es una referencia inevitable cuando hablamos de color. La firma francesa dispone de una carta que supera las 25 tonalidades, algo que ofrece muchísima libertad a la hora de plantear combinaciones para terrazas, balcones, jardines e incluso interiores.
Entre sus colores más reconocibles encontramos Cactus, Romero, Regaliz, Miel o Nuez Moscada. Son tonos fáciles de combinar que permiten escapar del omnipresente blanco, gris o negro sin convertir necesariamente el espacio en una explosión cromática.
En 2026, el protagonista es Azul Maya, una tonalidad intensa que aporta frescura y funciona especialmente bien acompañada de vegetación, madera o colores cálidos.
Como decoradora, me gusta utilizar este tipo de paletas para crear pequeños contrastes: cuatro sillas no tienen necesariamente que ser idénticas ni una terraza debe limitarse a dos colores.
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Bosa: figuras que tienen mucho que contar
Bosa demuestra que la decoración divertida no depende exclusivamente del mobiliario. Esta firma italiana, especializada en cerámica, trabaja desde 1976 combinando fabricación artesanal, diseño contemporáneo y acabados muy cuidados.
Sus figuras son objetos con personalidad. Animales, personajes y formas imaginativas aparecen reinterpretados mediante cerámica, detalles metálicos, colores intensos y acabados brillantes. Algunas piezas están decoradas incluso con metales preciosos.
Para mí, ahí reside buena parte de su atractivo. Una figura pequeña puede convertirse en el detalle que rompe la seriedad de una estantería, una consola o un aparador. Además, estos objetos funcionan especialmente bien en interiores donde predominan muebles sobrios: crean un punto de atención sin necesidad de alterar el conjunto.
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Seletti: cuando el humor entra directamente en casa
Si tuviera que elegir una marca que representa la provocación y el humor en decoración, probablemente sería Seletti. La compañía italiana lleva décadas cuestionando cómo debería ser un objeto doméstico y convirtiendo elementos cotidianos en diseños sorprendentes.
Una de sus colaboraciones más reconocibles es Seletti wears TOILETPAPER, desarrollada junto a la revista creada por Maurizio Cattelan y Pierpaolo Ferrari. Sus imágenes surrealistas, colores saturados y composiciones deliberadamente extravagantes aparecen en espejos, lámparas, vajillas, alfombras y numerosos accesorios.
También está la colaboración con Marcantonio, responsable de diseños que se han convertido prácticamente en iconos de la firma. Love in Bloom es uno de los mejores ejemplos: un jarrón con forma de corazón anatómico que transforma unas flores en una composición completamente inesperada.
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Estas cinco marcas me recuerdan algo fundamental cuando trabajo un espacio: decorar también consiste en disfrutar.















