6 lugares donde poner un banco de diseño en casa
Me encantan los pequeños detalles, ya sabéis. Por eso, creo que los bancos son uno de esos muebles capaces de transformar un espacio sin necesidad de realizar grandes cambios.
Ocupan menos visualmente que muchas butacas, ofrecen asientos adicionales y pueden utilizarse para delimitar ambientes o aprovechar zonas que normalmente quedan vacías.
La clave está en escoger correctamente tanto su ubicación como su diseño. Desde un recibidor hasta el jardín, estas son seis zonas en las que me gusta especialmente utilizar un banco de diseño.
1. En el recibidor, para crear una buena primera impresión
El recibidor anticipa lo que encontraremos en el resto de la vivienda. Cuando dispongo de espacio suficiente, me gusta incorporar un banco porque añade funcionalidad sin recargar excesivamente la entrada.
Además de servir para sentarse al ponerse o quitarse los zapatos, puede acompañarse de un espejo, una alfombra o una lámpara para crear una composición completa.
Para esta zona elegiría Nordik de Casual, especialmente apropiado para ambientes contemporáneos; Funambule de Fermob, si quiero introducir una pieza con personalidad; o Le Roi de Norr11, perfecto para un recibidor donde el diseño tenga especial protagonismo.
2. En el dormitorio, más allá del clásico pie de cama
El dormitorio ofrece numerosas posibilidades. La ubicación más habitual es a los pies de la cama, aunque también puedo colocar un banco junto a una pared libre para crear una pequeña zona auxiliar.
Me parece una solución especialmente práctica para dejar una manta, preparar la ropa del día siguiente o disponer de un asiento sin introducir una butaca de grandes dimensiones.
Entre mis opciones para dormitorios están Inzuk de Casual, Pure de Diphano y 1900 de Fermob. Tres propuestas con estilos diferentes que permiten adaptar este recurso tanto a dormitorios actuales como a espacios con una decoración más romántica o desenfadada.
3. En el comedor, para sustituir algunas sillas
No siempre necesitamos colocar una silla por cada comensal. Una tendencia que utilizo para conseguir comedores menos convencionales consiste en combinar sillas en uno de los lados de la mesa y un banco en el contrario.
Además de aportar dinamismo, esta distribución puede permitir sentar a varias personas aprovechando mejor determinados espacios. Funciona especialmente bien con mesas rectangulares y en viviendas donde comedor y salón comparten estancia.
Aquí destacaría Spindle de Ethnicraft, Ikon de Pedrali y Fred de Fatboy. Dependiendo de la mesa, los materiales y el resto del mobiliario, cualquiera de ellos puede convertirse en una pieza importante dentro de la composición.
4. En el pasillo, aprovechando metros olvidados
Los pasillos suelen considerarse únicamente espacios de tránsito, pero cuando tienen una anchura suficiente pueden aportar mucho más a la vivienda.
Un banco estrecho puede romper la sensación de corredor y convertir una pared vacía en una zona decorativa. Yo suelo acompañarlo con cuadros, fotografías, iluminación de pared o alguna pieza de arte.
Eso sí, recomiendo respetar siempre una circulación cómoda. No tiene sentido ganar un elemento decorativo si después resulta incómodo desplazarse.
Para este lugar tendría en cuenta Pi de Ethnicraft, Vooxy de Casual y Biarritz de Isimar. Son alternativas interesantes para demostrar que un pasillo también puede formar parte activa del proyecto de interiorismo.
5. Bajo una ventana, creando un rincón especial
Es probablemente una de mis ubicaciones favoritas. Una ventana con espacio libre debajo ofrece la oportunidad de crear un rincón que visualmente resulta muy atractivo.
El banco puede convertirse en un lugar donde leer, descansar unos minutos o simplemente disfrutar de la luz natural. Si las dimensiones lo permiten, añadiría una pequeña mesa auxiliar y algún elemento textil para conseguir un ambiente todavía más acogedor.
Bok de Ethnicraft, Slice de Normann Copenhagen y Sixties de Fermob son tres diseños que tendría presentes para este tipo de composición. La elección dependerá fundamentalmente de la altura de la ventana, el espacio disponible y el lenguaje decorativo de la habitación.
6. En el jardín o la terraza, para disfrutar del exterior
En los proyectos de exterior, el banco permite crear zonas de descanso sin recurrir necesariamente a un conjunto completo de sofás y sillones. Puede funcionar de manera independiente junto a la vegetación o integrarse dentro de una zona de conversación.
Antes de decidir su ubicación, analizo cuestiones como las horas de sol, las sombras, las vistas y los recorridos habituales. Un banco colocado estratégicamente puede conseguir que una esquina del jardín que apenas utilizábamos termine convirtiéndose en nuestro lugar preferido.
Entre mis propuestas están Louisiane de Fermob, un diseño perfecto para aportar personalidad al exterior; Attackle de Fatboy, con una estética mucho más atrevida; y Gardener’s Sofa de Design House Stockholm, ideal cuando quiero dar mayor protagonismo a la zona de descanso.
Para mí, esa es precisamente una de las grandes virtudes de los bancos de diseño: su versatilidad. No debemos pensar en ellos únicamente como lugares donde sentarnos.
Bien elegidos y ubicados, pueden solucionar necesidades prácticas, completar una estancia y convertirse en una de las piezas que definan la personalidad de toda la casa.


















